El microcrédito, clave para la economía popular, sigue rezagado: la digitalización es la ruta pendiente

Bogotá, 21 de noviembre de 2025. El crédito formal para la economía popular sigue siendo limitado y apenas alcanza el 2.9 % de la cartera total a mayo de este año. A este bajo nivel de profundización se suma una carga financiera creciente, reflejada en la tasa efectiva anual del 59.18 % certificada para el […]

Bogotá, 21 de noviembre de 2025. El crédito formal para la economía popular sigue siendo limitado y apenas alcanza el 2.9 % de la cartera total a mayo de este año. A este bajo nivel de profundización se suma una carga financiera creciente, reflejada en la tasa efectiva anual del 59.18 % certificada para el crédito popular productivo urbano en noviembre de 2025. De acuerdo con la Superintendencia Financiera de Colombia (SFC), ambas cifras responden al mismo problema estructural relacionado con los «altos costos en la generación del crédito».

El análisis de Asobancaria, citado por la SFC en julio de 2025, cuantifica este problema, mostrando que el costo fijo operativo total de originar un solo microcrédito con tecnología tradicional asciende a $1,117,131. Este costo, que incluye prospección, análisis, calificación y desembolso, hace que los préstamos de bajo monto no sean rentables para el sistema tradicional. Para un crédito de un salario mínimo, este costo representa el 100.3 % del monto prestado.

Este panorama exige soluciones de crédito que busquen cerrar esta brecha y democratizar el acceso al financiamiento, permitiendo que las MiPymes, desde panaderías, ferreterías, peluquerías y droguerías, hasta pequeñas y medianas empresas de múltiples sectores, accedan a capital de trabajo de forma rápida y segura mediante herramientas financieras adaptadas a sus necesidades.

En respuesta a esta ineficiencia estructural, fintechs como Platam han priorizado su modelo BNPL, Compra ahora, pague después, para negocios, una solución tecnológica diseñada para financiar la cadena de suministro.

“El microcrédito tradicional es costoso porque la evaluación de cada negocio se realiza de forma manual. Ese proceso exige una prospección individual que toma tiempo y recursos, y es precisamente lo que vuelve inviables los créditos de bajo monto”, afirma Nicolás Villa, CEO de Platam.

La digitalización permite enfrentar ese costo estructural con un enfoque distinto. Al trabajar con datos transaccionales provenientes de la operación diaria de las MiPymes, es posible reemplazar buena parte de las tareas manuales de análisis por información que ya existe en sus flujos de compra y pago. Esto evita la prospección caso por caso y ofrece una lectura más precisa de la actividad económica del negocio, lo que facilita definir montos de colocación más ajustados a su realidad productiva.

Villa señala que este tipo de modelos tecnológicos tiene un efecto directo en la eficiencia del sistema. La automatización permite que etapas como la evaluación, la asignación del cupo y el seguimiento del crédito se ejecuten de manera digital, sin depender de la intervención continua de un analista. Hoy, una proporción creciente de las operaciones puede gestionarse con un flujo completamente automatizado, lo que reduce de forma considerable el costo marginal de cada colocación y abre espacio para financiar montos pequeños que antes eran inviables.

La modernización del microcrédito requiere de modelos más eficientes y escalables, donde la tecnología reduzca los costos operativos que hoy limitan la profundidad financiera del país. En ese sentido, las soluciones digitales aportan una ruta clara para complementar los esfuerzos del ‘Pacto por el crédito’, que a junio de 2025 registraba un avance del 35.6 % en la línea de economía popular.

Fuente: BCK Colombia

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